Isidora Aguirre (1919-2011): recreando en el teatro a héroes y heridas de la historia

Isidora Aguirre

Es tiempo de valorar la contribución de Isidora Aguirre al teatro y a la vida cultural chilena y latinoamericana a un año de su fallecimiento. Es sabido que cuando se trata de celebrar en Chile una fiesta con teatro, La pérgola de las flores, de su autoría con música de Francisco Flores del Campo, es la obra que con más frecuencia eligen los colegios, agrupaciones culturales y compañías teatrales profesionales y vocacionales. Si sumáramos todos los elencos y públicos que ha tenido La pérgola … desde que el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica de Chile la estrenó en 1960 con un éxito de público de más de 500 mil espectadores, una hazaña en esa época, nos damos cuenta que es la obra con mayor arraigo social del teatro chileno. No es posible “explicar” los fenómenos de arte y cultura porque hay en ellos elementos intangibles que exceden las fórmulas, y ese es justamente uno de sus atractivos cautivadores. Es preferible preguntarnos cómo fue que Isidora Aguirre llegó a esa escritura, y qué elementos de esa experiencia marcadora siguió cultivando en su importante producción dramática posterior -más de veinte obras dramáticas, novelas, ensayos-, hasta constituir una poética propia, de gran riqueza por su trasfondo social, histórico y antropológico.

-Escribiendo con y para el colectivo escénico

No fue una dramaturga que escribiera en soledad: siempre lo hizo en contacto con los demás y atravesada por su cotidianeidad y contingencia. La pérgola… la escribió meciendo la cuna de su hija recién nacida, entre llantos, risas y mamaderas, y también, en estrecho diálogo con la compañía teatral que le encargó la obra: la de la UC. Eran buenos tiempos en ese teatro, había un elenco con gran experiencia, creatividad, carisma, personalidad escénica: Ana González, Silvia Piñeiro, Elena Moreno, Justo Ugarte, Héctor Noguera… Continuó allí el enriquecedor diálogo acerca de la cualidad escénica de su escritura con el director de la obra, Eugenio Guzmán, probada en el escenario con los actores, diseñadores, músicos, completando colectivamente su escritura. En adelante, Isidora solió escribir a pedido de grupos teatrales profesionales y vocacionales, aprovechando sus cualidades y experiencias artísticas, junto con sus vínculos y arraigos socio-políticos.

“Un autor disfruta al sentir el valioso aporte de directores, músicos y actores que enrique­cen el texto escrito. De ahí que sea tan importan­te que este pase del papel a la escena, donde podemos per­feccionarlo en ese trabajo colec­ti­vo”.

Isidora Aguirre, 2001, en entrevista con M. L.Hurtado

-Investigando la dramaticidad de la historia

La pérgola de las flores está basado en un hecho histórico: la lucha de los trabajadores de la tradicional Pérgola de la Iglesia de San Francisco en la Alameda de Santiago a fines de la década de 1920, amenazados por la modernización urbanística de la ciudad. Isidora fue una apasionada de la memoria y de la historia de Chile y Latinoamérica, y la gran mayoría de sus obras se inspira en acontecimientos y personas reales, que ella investigaba con gran dedicación en múltiples fuentes escritas, orales y materiales. Su faceta de Asistente Social, conmovida con la pobreza, la imbricó con el teatro al realizar investigaciones en terreno con jóvenes pobladores para escribir “Población Esperanza”, 1959, o con recolectores de basura para“Los papeleros”, 1963. Un tema persistente la inquietó profundamente a medida que aumentaba el clima confrontacional y de violencia en Chile en las décadas de 1970 y 1980: cómo las naciones latinoamericanas y la chilena han sido sacudidas en su historia por luchas libertarias que han puesto frente a frente, a veces con las armas en las manos, a miembros de una misma familia, de una misma nación, de una misma colectividad.

“La investigación es mi etapa preferida, es atractiva, es un descubrimiento. Mien­tras dura nos imagi­namos -como el escultor ante la piedra sin desbastar- que será fácil escribir la obra y que quedará es­tupenda. ¡Luego empiezan los padeci­mientos! Escribir­la cua­renta veces hasta quedar satisfe­cha y seguir trabajándo­la en los ensa­yos. …La labor de pulido es también muy grata”. Isidora Aguirre, 2001, en entrevista con M. L.Hurtado

-Elaborando personajes arquetípicos y heroicos

Uno de los aciertos de La pérgola… es la variedad arquetípica de sus personajes, reconocibles en sus dichos, gestos, posiciones sociales, intereses. La autora explicaba que solía tener modelos reales entre sus conocidos y exuberante familia para construir estos personajes más contemporáneos, pero también en los históricos. Los personajes de Lautaro, Pedro de Valdivia, el Presidente Balmaceda, Manuel Rodríguez, Almagro, Bolívar, Miranda, el emperador Dioclesano, protagonistas de sus obras homónimas, fueron construidos por ella indagando en sus posibles caracteres, conflictos internos, temperamentos, perplejidades, dolores. Si bien Aguirre dejaba en claro cuál personaje la conmovía positivamente, al modo del realismo psicológico le daba a cada personaje la posibilidad de justificarse a sí mismo, de mostrar su pensamiento conflictuado.

“En mus obras históricas he querido ampliar nues­tra breve trayectoria terrenal, trayendo el pasado hasta el presen­te. Me gusta dar vida a personajes que tienen algo intere­san­te que decir, así como dar actuali­dad a ese pasado”.

Isidora Aguirre, 2001, en entrevista con M. L.Hurtado

-Revitalizando géneros dramáticos

Las dramatizaciones realizadas por Isidora Aguirre desde fuentes históricas o documentales encontraban forma y lenguaje en géneros tomados del repertorio de la dramaturgia chilena y universal. Si La pérgola de las flores se enlaza con el sainete y la zarzuela españolas, otras obras se acogen a las tragedias clásicas españolas y griegas -de las cuales realizó versiones y adaptaciones- y, en sus últimas etapas, en el drama épico brechtiano. De Brecht tomó no solo la forma de narrar -como en “Los que van quedando en el camnino”, 1969, sino principalmente el recurso de la parábola: distanciar el tiempo y el espacio de la narración ocupando un lenguaje simbólico y figurado para reflexionar el presente al trasluz de la historia.

 

Fuente bibliográfica:

María de la Luz Hurtado: “Isidora Aguirre: al trasluz de la historia”. En Heidrun Adler, George Woodyard (eds.). “Resistencia y poder. Teatro en Chile”. Ed. Verveurt Verlag, Frankfurt am Maim; Madrid: Iberoamericana, 2000, pgs. 57-74.

María de la Luz Hurtado: “El teatro como tribuna – Entrevista a Isidora Aguirre”, Revista Apuntes Nº119 –120 de la Escuela de Teatro Universidad Católica de Chile, Santiago, 2001, pág.32-40.